Ya ha pasado más de una década desde que Murcia fuera testigo del crimen más atroz que se ha cometido en su historia reciente: un joven de 16 años acaba con la vida de sus padres y de su hermana pequeña a golpes de espada. Desde entonces, no existe murciano que no recuerde con desapego y temor lo leído en los periódicos, escuchado en la radio y visto en la televisión. Sin embargo, ¿qué ha provocado que este crimen se convierta en un antes y un después en el tratamiento de la crónica negra de la Región: el número de víctimas, su minoría de edad o la peculiaridad del arma homicida? La magnitud de su caso obliga a los medios regionales a tomar medidas, y como si de un diario se tratase, los informativos día tras día siguen la pista al criminal más famoso de la Región: el “asesino de la catana”.